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HISTORIA - Capablanca, excampeón III




En el año 36, Capablanca regresa a Moscú. Esta vez se trata de un torneo organizado a dos vueltas, con diez jugadores de primera línea. Capablanca ocupa el primer puesto, sin perder ninguna partida, por delante de Botvinnik y Flohr. El viejo Lasker ocupa un modesto sexto lugar.


Se dice que Stalin miraba a los jugadores, escondido detrás de una cortina. Según Olga Shagodayeva, la compañera de los últimos días de Capablanca, en esta ocasión Stalin también lo recibió unos instantes en su oficina, al igual que en 1925. Capablanca se quejó ante él de que entre los jugadores rusos convenían partidas fáciles y con él se fajaban a fondo. Stalin le dijo: “vamos a tomar medidas”. Pero todo parece indicar que no tomó ninguna, puesto que 30 años después vimos a Fisher quejándose de lo mismo. Pero menos mal que no tomó ninguna medida: 1936 fue el año en que hizo ejecutar a varios de los que habían sido sus compañeros de partido.


Terminado el torneo, la federación soviética de ajedrez invita a Capablanca y Lasker a hacer un extenso recorrido por la Unión, ofreciendo simultáneas y dictando conferencias. Lasker declina la oferta, diciendo que su esposa no está en buenas condiciones de salud. Pero la verdad es que a sus 67 al viejo ya le están pesando los años. Acepta solamente enfrentar en simultáneas, en Moscú, a un grupo de menores de 18 años. Capablanca se enfrenta a 40 y Lasker a 20. Capablanca gana 38 partidas y entabla 2. Lasker, en cambio, es hecho papilla por los muchachos. Capablanca parte en gira de cuatro meses por las principales ciudades de la Unión, fascinado por el entusiasmo de aquel pueblo por el ajedrez.
Ese mismo año juega el torneo de Nottingham, ocupando otra vez el primer puesto. La novedad de este torneo es que también jugaron Euwe y Alekhine, que ocuparon el quinto y el sexto puesto. En esta ocasión Capablanca le ganó el encuentro personal a Alekhine, no sin ayuda de éste que se lanzó en una combinación equivocada, teniendo una posición favorable.
A partir de este año 36 empieza el ocaso definitivo de Capablanca.
En el año 37, en el torneo de Semering-Baden, comparte con Reshevsky el cuarto y el quinto puesto, detrás de Keres y Fine.


En las discusiones sobre el match de revancha con Alekhine, tercia la Fide, recién fundada y todavía sin mucha autoridad, a favor Flohr. Desde Cuba, Capablanca declara un ultraje esta decisión. La discusión se alarga. Entretanto Alekhine recobra el título, en el match de revancha con Euwe en 1937, cambiando de nuevo el curso de la discusión.


En el año 38 se dirige a Holanda, donde la mayor emisora radial del país organiza un torneo a dos vueltas, con los que se consideran los 8 mejores jugadores del momento. Se trata del famoso torneo del AVRO. Capablanca ocupa el séptimo lugar, aventajando a Flohr. Pierde contra Botvinnik y Euwe. El primer lugar lo ocupa Keres, invicto, seguido por el joven Rubén Fine. Euwe ocupa el cuarto lugar, Alekhine el sexto. Se cuenta que en una de las partidas que jugó con Alekhine le propuso tablas a través del árbitro, a tal punto habían llegado sus relaciones que ya ni se hablaban.


Apesadumbrado por sus resultados, regresa a Cuba. Es la primera vez que sufre un fiasco de estos. Está molesto con sus nuevos jefes que le negaron las 6 semanas que pidió libres para su preparación.


En 1939, en el Torneo de las Naciones, como se llamaba en aquella época la olimpiada mundial de ajedrez, lo vemos participando por Cuba. No pierde una sola partida y se hace merecedor a la medalla de oro al primer tablero. 


Como Alekhine también está presente, es el primer tablero de Francia, los directivos de la Federación Argentina de ajedrez ponen sobre el tapete nuevamente el tema del match desquite. Pero Alekhine se niega a discutir.


Se desata la segunda guerra mundial. Alemania invade Polonia. El judío polaco, Czepiorka, notable ajedrecista, es ahorcado. Más adelante Rubinstein, que también es judío y polaco, se salva milagrosamente de ser cremado en los hornos nazis.


En el año 41, Alekhine intenta salir de la Europa convulsionada. Desesperado, ahora sí es partidario de darle el desquite a su archi-rival, en las mejores condiciones. Ha escrito algunos artículos a favor de los nazis y después les ha criticado a éstos la muerte de Czepiorka. Pero a estas alturas Capablanca tiene minada su salud, a causa de la hipertensión arterial que viene padeciendo hace unos años.


En el año 41 muere el viejo Lasker en Nueva York.
A la edad de 54 años, muere el 8 de marzo de 1942, en Nueva York. La víspera le ha sobrevenido un ataque cerebral en las instalaciones del Chess Manhattan Club y es trasladado de urgencia a un hospital cercano.


La fragata José Martí es enviada a Nueva York en busca del cadáver. Es velado en el Capitolio Nacional y enterrado con todos los honores.


Capablanca ha sido junto con Fisher una de las personas que más ha contribuido a la difusión del ajedrez en toda América. Todavía hoy sus partidas, jugadas en un estilo claro y sólido hacen las delicias de aficionados y los jugadores de élite. E influyó decisivamente en las carreras de sus predecesores, por ejemplo en el caso de Karpov. Su calidad de juego ha sido comentada por todos los campeones que le han precedido. De él dijo Botvinnik: “es el jugador más completo que he conocido”.


Según Panov, Alekhine al final de su vida (murió en el 46) se liberó de todo sentimiento hostil hacia Capablanca y escribió en sus memorias: “Capablanca ha dejado prematuramente el mundo del ajedrez. Con su muerte hemos perdido al ajedrecista más genial que jamás existió”.


Capablanca y Alekhine jugaron un total de 47 partidas. Cada uno ganó 7 y las 33 restantes fueron tablas.


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